Antes de importar, hazte esta pregunta clave

Más Allá del contenedor

SCM Karla Poma

1/14/20263 min leer

Hace unos días caminaba con una amiga y surgió una pregunta muy común: ¿cómo se llena un contenedor FCL (full container load)?
A lo largo de mi carrera, muchas personas me han hecho preguntas similares: ¿qué debo importar?, ¿cómo hago para importar?, ¿qué necesito para empezar a importar?

Incluso he conocido personas con muy buenas ideas de negocio, pero que por falta de claridad muchas veces se quedan solo en preguntas, ideas o expectativas.

Con este blog comparto experiencia y criterio para despejar dudas clave que aparecen cuando alguien decide empezar un negocio vinculado a la importación internacional.

Sabemos que importar es comprar bienes en un país extranjero para comercializarlos en tu país. No importa el origen ni el destino, el concepto es el mismo.

Sin embargo, lo que muchas personas realmente están buscando es convertirse en un agente del comercio exterior, es decir, ser importador o exportador. Si tu decisión es sí, debes tener en cuenta algo fundamental: toda la responsabilidad de los bienes importados recae sobre el importador ante la autoridad competente.

Esta es una de las verdades menos mencionadas del sector y, paradójicamente, una de las principales razones por las que muchos emprendimientos fracasan.

Si, por el contrario, tu objetivo es comercializar sin asumir esa responsabilidad directa, existen otras opciones: convertirte en distribuidor. Para entenderlo mejor es importante despejar dos conceptos clave: importador y distribuidor.

En la cadena de suministro existen diferentes operadores, a los que llamaremos actores, y cada uno cumple un rol específico. Algunos son responsables del diseño del producto, otros de las inspecciones de calidad en origen, otros ofrecen la garantía y otros asumen la responsabilidad total en origen o destino.

Para entenderlo mejor, veamos un ejemplo sencillo. Todo empieza por una fábrica; pensemos en una fábrica de motos. Esta fábrica acaba de abrir sus puertas con un modelo y diseño, por lo que busca importadores para que sus motos sean vendidas en otros países. El importador interesado realiza su primera compra de un FCL y, a su vez, busca distribuidores que se encarguen de comercializar el producto al consumidor final, gestionar el stock local y atender la postventa en el mercado.

De esta forma, la fábrica se enfoca en producir, el importador en abastecer y nacionalizar la mercancía, y el distribuidor en mover el producto y llegar al cliente.

Cada actor dentro de esta cadena asume diferentes responsabilidades, maneja distintos márgenes, niveles de stock, gastos administrativos y, sobre todo, distintos niveles de riesgo.

Dependiendo del tamaño, la estructura y la capacidad de tu empresa, puedes decidir qué rol asumir: fábrica, importador o distribuidor. Aquí entran en juego conceptos como la eficiencia, la gestión de inventario y, sobre todo, el realismo.

Por ejemplo, imaginemos que quieres montar una heladería y necesitas máquinas para hacer helados. Es tu primer negocio y quieres empezar con cinco máquinas.

Por supuesto, puedes importar directamente desde fábrica y encargarte de todo el proceso logístico: negociar y pagar la mercancía en origen, asumir los costos administrativos, coordinar la inspección si aplica, contratar un freight forwarder, gestionar el transporte con la naviera y finalmente nacionalizar la carga pagando los aranceles correspondientes. Esta es una pincelada muy general del proceso.

Pero también podrías optar por buscar un importador que ya opere en tu país y convertirte en su distribuidor. Esto puede servirte si en el futuro planeas abrir más sucursales o incluso para obtener mejores condiciones comerciales. Esta alternativa reduce tiempos de entrega, disminuye la carga de responsabilidad y te permite exigir una garantía más sólida. Además, puede ser una estrategia interesante si planeas escalar el negocio en el futuro.

Ahora bien, si ya tienes claro el producto y cuentas con un flujo de ventas constante, entonces sí es momento de importar y tomar las riendas del proceso.

Algo que debemos entender es que importar no es simplemente comprar barato. Importar es gestionar toda la cadena de suministro, desde el origen hasta la satisfacción del cliente y la siguiente compra.

Y si estás en ese punto en el que quieres importar pero no sabes por dónde empezar, entender en qué rol encajas dentro de la cadena es el primer paso para tomar decisiones acertadas y minimizar riesgos.